Yo, como cualquiera, tengo sueños que me gustaría ver cumplidos. Sin embargo, como otros muchos, a menudo me avergüenzo de reconocerlo en público. La sociedad que nos rodea nos empuja a pensar que tener sueños es de idiotas, y muchas veces nos acaba convenciendo de ello. Viendo como vemos que cada paso que damos es para ir a peor, muchas veces me pregunto cuál debe ser la fórmula para volver al principio del camino.
Soñar no es de idiotas. De idiotas sería dejarse convencer de ello. Pero es verdad que el mundo es un lugar hostil para los soñadores. Por este motivo me gustaría abrir una puerta hacia un lugar en el que soñar no sólo es gratis, si no que está bien visto. Una puerta que es además un vía de escape, para todo el que lo necesite. Para mí, la mayor vía de escape que conozco está en la escritura. A eso pretendo dedicarme, ese es mi sueño, mi meta. Así que se podría decir que mi profesión soñada es la evasión.
No hace falta llegar tan lejos, filosofía barata, regalada, es lo que acabo de dejar allí arriba. Sin embargo prometo que a partir de ahora mejoraré en la calidad de los escritos. Puedo considerar pues este blog como mi diario personal, debido a la más que probable posibilidad de que sea yo la única persona que entre en él.
Así pues, te abro la puerta, querido diario.
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