27 de mayo de 2011

La luz de mi mundo

Si abrieras los ojos de madrugada

y te sintieras desesperado;

si tu pasión se viera ahogada

y calor de tu cuerpo apagado;



Si por un feo gesto del destino

el viento no soplara a tu favor

y ante ti se desdibujara el camino,

que labraste con tu propio sudor;



Recuerda eres para muchos una luz,

que a su mundo trae esperanza,

que en tu simpleza hay virtud

y en tu sonrisa alabanza.



Porque no hay reyes sin reinado,

porque no hay un morí sin existí,

porque no hay pureza sin pecado,

porque no hay mi vida sin ti.

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